¿Cómo es eso de reír y llorar al mismo tiempo? ¡Ah sí…! Creo que lo llaman llorar de alegría. Pero no… no es eso exactamente lo que yo siento.
Ha pasado mucho tiempo… Aún tenía esperanza de maquillar un devastador 2011 con un fin de año de película la última vez que abrí este diario… ¿Lo conseguí? ¡Qué va! Superado el invierno y el primer cuarto del nuevo año sigo tan perdida como hace seis meses. Pero estoy feliz… No sé explicarlo… Por momentos mi vida se desmorona, pero mi cabeza presume de tranquilidad mental y mi corazón por fin sonríe ante la absurda realidad. ‘Si no puedes con el enemigo, únete a él’ y si no puedes olvidarlo, simplemente asúmelo y aprende a vivir, qué digo vivir… ¡aprende a disfrutar queriéndolo!
Han pasado tantas cosas estos meses… Buenas y malas… ¡Nos gusta la variedad experimental! ¿Lo más importante? He recuperado a dos amigos. A uno vuelvo a sentirlo parte de mi vida y me da miedo porque no fue fácil entender que nuestra amistad tenía que acabar. Y al otro… Al otro volví a perderlo casi con la misma velocidad que lo recuperé. Fallo mío o suyo… ¡qué más da! El caso es que AÚN no estábamos preparados para empezar a entendernos. Pero no me arrepiento de haber dado el primer paso (y el segundo, y el tercero…) porque frente a la ‘decepción’… ¡yo sólo quiero reír!
Y además está él… Un sueño maravilloso me dijo que la tormenta había pasado y que por fin, mi corazón estaba empezando a sanar… Había tocado fondo, había perdido totalmente la noción de mí misma y desde ese momento ya sólo podía subir… “Fuera paranoias, miedos e inseguridades”, me dije. “Él está ahí, lejos, pero ahí… Y tú le quieres. Tienes dos opciones: seguir torturándote porque las cosas no son, no pueden ser, como te gustaría, o aprender a REÍRTE de lo absurdo de esta estúpida situación”. Decidí optar por la segunda porque ahora… ¡ahora sólo quiero reír!
Y él volvió… Volvió para recordarme que los sueños pueden hacerse realidad. La sonrisa más bonita del mundo… Miro a mi lado y me parece verlo ahí sentado. Mirándome disimuladamente de reojo… Como si la cosa no fuera con él, como si no le importara que yo esté ahí. Y ríe, ríe ajeno a lo que yo siento cada vez que veo su sonrisa… La sonrisa más bonita del mundo.
Tan cerca, pero tan lejos… Bastaría levantar la mano para tocarlo, pero sé que no está a mí alcance. Y aún así soy feliz… Feliz por haberlo conocido. ¿Cómo es posible?, os preguntaréis… Creo que a veces basta con saber que existe para sentirse afortunada…
‘Más suerte’ de Second.














